
AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE
El libreto está ambientado en el Madrid de los últimos años del siglo XIX y la música apoya esa ambientación con ritmos conocidos y apreciados por el público, como el pasacalle, el vals, la mazurca, seguidillas , la jota, incluso temas infantiles y populares.[] Los tipos que aparecen son también fiel retrato del Madrid de aquella época dando paso a unas situaciones realistas y costumbristas. La acción se desarrolla en Madrid, en pleno paseo de Recoletos en el mes de agosto en un puesto de refrescos (el aguaducho). El argumento gira alrededor de un enredo de carácter económico en el que están implicados, sin saberlo, los protagonistas. El personaje central del enredo es Aquilino, un hombre de negocios, propietario de pisos baratos de alquiler y prestamista.[] Con Aquilino están endeudados Serafín, el joven lechuguino hijo de un político, Simona madre de Atanasia (Asia para los amigos), la joven romántica y soñadora, poetisa aficionada y Pepa, que tiene alquilado el aguaducho de Recoletos. Aquilino tiene la costumbre de marcar los billetes que presta a sus deudores, de manera que al final cuando Simona y Pepa cumplen con la deuda se da cuenta de que tiene en sus manos el dinero que en su momento prestó a Serafín. «Me pagan con mi propio dinero», dice malicioso sospechando que Serafín se entiende tanto con la joven Asia como con Pepa. Entremedias va apareciendo el tema amoroso, la seducción, los apuros económicos, los celos, el timo, la nostalgia o saudade de las niñeras gallegas, para terminar con un pasacalle de chulapos y chulapas en homenaje a la verbena de San Lorenzo.
